Cómo funciona GUARDIANA
Todo lo que hace, en orden: la pregunta que hace cada aparato antes de conectarse, la casa entera, tu IA, la instalación y cómo comprobarlo todo.
Antes de conectarse con cualquier servicio, tu aparato tiene que preguntar dónde está. Esa pregunta pasa por GUARDIANA.
GUARDIANA responde a esas preguntas desde dentro de tu equipo y apunta lo que ve: el nombre del servicio, la hora y qué aparato lo pidió. Nunca el contenido. Con Modo Hogar, también los teléfonos y la tele, sin instalarles nada.
TUS DISPOSITIVOS
PC, teléfonos, televisor, todo lo que use la Wi-Fi
NOMBRE DEL SERVICIO
Cada conexión empieza preguntando «¿dónde está este servicio?»
CATEGORÍA Y SEÑAL
Rastreador, publicidad, telemetría, normal o sin clasificar, con una frase que dice qué es cada uno
TU DECISIÓN
Bloquear o dejar pasar; un nombre ya, lo ancho tras 24 h; siempre con deshacer
Una trampa que dice quién visitó su dirección, sin leer ni un archivo
GUARDIANA puede dejar en tu escritorio un archivo que parece una copia de tus claves. Dentro no hay ninguna clave: hay una dirección de internet única, que no existe en ningún otro sitio del mundo. Si algo lee ese archivo —una IA, una extensión del navegador, una página web— y va a buscar esa dirección, la pregunta pasa por GUARDIANA. Queda anotada con la hora y, en Windows, con el nombre del programa que preguntó. GUARDIANA no ha abierto el archivo ni sabe qué hay dentro: sigue mirando solo nombres, como en todo lo demás.
Lo que esta trampa no atrapa, dicho antes de que lo preguntes: un programa que lea el archivo y se lo mande a su servidor sin preguntar por esa dirección no aparece. Es una trampa para quien sigue el enlace, no un detector de robos.

Los teléfonos también. Sin instalar nada en ellos.
Enciende Modo Hogar en tu PC y cambia un ajuste en el router o en cada teléfono. Desde ese momento, GUARDIANA ve a qué servicios intenta hablar cada dispositivo de tu Wi‑Fi. Solo en tu casa. Sin app. Sin cuenta. Sin tienda.
Tu agente trabaja con tus llaves. ¿Sabes a quién llama?
Un agente de inteligencia artificial trabaja con tus llaves: tus carpetas, tus cuentas, tu red. Le das permiso para una tarea y hace esa tarea; lo que no sabes es a cuántos sitios busca llegar por el camino, porque nadie te lo enseña. GUARDIANA se pone entre tu equipo e internet y te lo enseña, para que puedas soltarle el trabajo al agente sin quedarte mirando. Y si quieres que además le pare los pies, escribes a qué servicios necesita llegar y enciendes el Modo Vigilante: lo que no esté en esa lista se bloquea —desde que ese aparato lleva un día observado, como todo bloqueo ancho— y te espera ahí para que lo decidas nombre a nombre. Con una advertencia que te damos antes de encenderlo: vale para todo ese aparato, no solo para el agente, porque GUARDIANA bloquea por nombre, no por programa.
El límite, dicho aquí y en el programa: GUARDIANA comprueba a dónde habla tu agente, no qué archivos abre ni qué va dentro de cada conexión. Un agente que solo toca archivos de tu disco no pregunta por ningún nombre y no aparece. Tampoco lo que sale por una VPN o por un DNS cifrado propio, que se anota cuando se detecta.
Ya está medido, con el protocolo fijado antes de ver los números. Le pedimos a dos IA la misma tarea en el mismo PC —ordenar cinco facturas, sin salir de una carpeta—: Claude Code hizo que el equipo buscara tres servicios, uno de ellos una empresa de recogida de registros; un modelo que corre dentro del propio PC no buscó ninguno, y se equivocó de respuesta. Los dos recibos, con el JSON en bruto para repetirlo.
DNS. Casi todo lo que sale a internet empieza preguntando «¿dónde está este servicio?», y GUARDIANA es quien responde esa pregunta en tu PC (y en tu casa, con Modo Hogar). No es un proxy ni un driver: no se pone en medio del tráfico y nunca abre lo que mandas ni lo que recibes; solo ve el nombre que se pidió, la hora y qué aparato lo pidió.

Se instala en cuatro pasos, y te enseñamos a comprobar el archivo antes de abrirlo. Cómo instalar en Windows, Linux o macOS →
Windows avisa de lo que todavía no conoce, esté firmado o no. Por eso te enseñamos a comprobar el archivo.
En vez de un sello tienes algo mejor: el código completo, la compilación reproducible y la huella pública de cada versión. La verificación la haces tú, o cualquiera en quien confíes.

Windows muestra un aviso azul a los instaladores que su sistema de reputación todavía no conoce. Sin certificado de editor sale con toda seguridad; con certificado también puede salir, porque desde 2024 esa reputación se gana con las descargas y no la regala ningún certificado, ni siquiera los caros. Hoy no pagamos certificado de editor, y te decimos por qué: quitaría el «Publicador desconocido» pero no el aviso azul de SmartScreen, que se gana con descargas; mientras tanto preferimos gastar ese esfuerzo en que el programa cueste poco y se pueda comprobar. Firmar, lo firmamos: cada versión lleva nuestra firma minisign y su huella publicada antes que el archivo. No enseñamos a saltar avisos a ciegas: enseñamos a comprobar, y después a abrir. Cuando compruebas la huella y la firma del archivo, el aviso deja de importar, porque ya no dependes de que Windows te diga si puedes fiarte.
Y es también una decisión técnica: no interceptamos tu tráfico, no leemos contenido, no tenemos cuenta de usuario ni servidor que guarde tus datos. Menos superficie, menos que atacar.
No te pedimos que confíes en nosotros. Te damos las herramientas para comprobarlo.
GUARDIANA nace en 2026 en Cartagena de Indias con una pregunta incómoda: ¿por qué confiaría alguien en un programa nuevo para ponerlo en medio de su casa? Nuestra respuesta es no pedir confianza. Estos son los compromisos que asumimos por diseño y que cualquiera puede comprobar.
Francisco Salvatierra Sánchez
Fundador y único desarrollador. Cartagena de Indias, Colombia. El mismo nombre que figura en la privacidad y en los términos: si algo falla, no hay departamento detrás del que esconderse.
El programa entero está en github.com/guardianagroup/guardiana, con licencia GPL-3.0: se puede leer, compilar y comprobar que lo que instalas es lo que está publicado. Esta misma web está al lado, en el mismo sitio. Una cuenta personal, sin empresa detrás, para que no haya dudas de quién publica qué.
Escribe a hola@guardianagroup.com y contesto yo. Qué prometo y en cuánto tiempo, en /.well-known/security.txt. No hay recompensa en dinero; sí crédito público en el registro de la versión que lo corrija, si quieres.
Compromisos que asumimos por diseño
No hay caja negra. Cada línea que corre en tu máquina es pública desde el primer día.
El programa que va dentro del instalador se puede volver a compilar y sale con la misma huella, byte a byte: lo comprueba una máquina que no es nuestra. Del instalador se publican su huella y su firma, que es lo que tú comparas al descargarlo.
La huella y la firma de cada versión van al registro público (y a Rekor) antes de que el archivo se pueda bajar. Nada se borra, ni por nosotros.
Vemos nombres de servicios, hora y dispositivo. Ni contenido, ni cuántos datos, ni qué app lo pidió en un teléfono. Lo decimos en cada pantalla.
Sin cuenta de usuario, sin servidor con tus datos y sin mandarnos nada sobre cómo lo usas. Lo que no existe no se puede filtrar.
Quien prometía protegerte vendía tus datos. Quien te vendía el dispositivo te escuchaba. Multas y resoluciones públicas, con importe, fecha y enlace al expediente. Y las 44 fuentes de cada cifra de esta web. Los casos y las fuentes →